ADVIENTO, TIEMPO DE PREPARACIÓN

 
Pablo Cirujeda, desde la Ciudad de México, nos ofrece un pequeño resumen de las lecturas de los cuatro domingos del tiempo de Adviento, que acabamos de iniciar. Profundicemos en el mensaje de los próximos domingos, para irnos preparando para celebrar el nacimiento de Jesús.
 

Con el primero domingo de Adviento iniciamos el tiempo propio de la Esperanza en la venida definitiva de Dios, quien tiene la última palabra en la Historia. Una virtud, la Esperanza, que no es estar o vivir “a la espera”, de quien espera a ver qué ocurre, sino de una espera vigilante y activa de quien construye el futuro deseado por Dios.
 
El Adviento es también un tiempo de búsqueda: la búsqueda del Dios pequeño, humano, sencillo, quien está entre nosotros, pero a quien a duras penas reconocemos. Y una búsqueda para llegar a entender el lenguaje de Dios, tan diferente del nuestro.
 
En el primer domingo de Adviento (ciclo B) se anuncia la razón de nuestra Esperanza: Dios es Fiel (1Cor.). La confianza en que Dios cumple su promesa y “rasga los cielos” para hacerse presente en la historia del ser humano (Isaías) es la razón de nuestra vigilancia, pues él es “nuestro padre, nosotros el barro y tú el alfarero, somos hechura de sus manos” (Isaías). Esta convicción nos mantiene alertas y esperanzados, en vigilancia permanente para descubrir al Dios-con-nosotros en nuestros hermanos y en nuestro entorno, seguros de que va a cumplir sus promesas.
 
En el segundo domingo de Adviento se desarrolla el contenido de la Esperanza: los cristianos esperan en modo activo, con “santidad y entrega” (2ª Carta de Pedro), preparando el camino del Señor, construyéndole una calzada (Isaías) para salvar los obstáculos que nos separan de su presencia (valles y colinas). El reto es saber esperar sin descanso, creando las condiciones necesarias para el encuentro que está por suceder. La convicción de que Dios llegará a su debido tiempo obliga a una vida de compromiso y de trabajo apostólico, poniendo las bases ahora para el reinado de Dios que está por cumplirse.
 
Pasando al tercer domingo de Adviento, el foco se centra ahora en el fruto de la Esperanza: la Alegría. No se trata de una emoción primaria, ni de un sentimiento, sino de una Virtud de vida cristiana. “Vivan siempre alegres, den gracias en toda ocasión” (Carta a los Tesalonicenses), es una llamada a practicar la alegría en medio de las adversidades de la vida, y de las circunstancias cambiantes que hay que afrontar. La alegría es contagiosa y da testimonio de la esperanza cristiana, y se adquiere solamente a base a practicarla.
 
Finalmente, el cuarto domingo de Adviento del ciclo B se centra en la frase “El Señor está contigo”, mencionada por el profeta Natán, y de nuevo por Gabriel a María. Dios-con-nosotros es el contenido de la Navidad, pero también de cualquier camino de vida cristiana: llegar a la realización plena de la presencia de Dios en cada ser humano (“Te buscaba fuera de mí, y estabas dentro de mí”, de San Agustín; “Quien a Dios tiene, nada le falta”, de Santa Teresa). El anuncio del ángel está dirigido a toda la comunidad creyente, y a cada bautizado: “Alégrate, el Señor está contigo”. Dios puede realizar su voluntad en cada uno de nosotros si le damos oportunidad, poniendo nuestra voluntad en un segundo lugar. “Soy la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” es la respuesta de la Iglesia creyente, a partir de la cual Dios se puede volver a encarnar, una y mil veces, a lo largo de la historia.
 
¡Feliz tiempo de Adviento!

 

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BATAS PARA REALIZAR PRUEBAS DE COVID PRODUCIDAS EN CASA GARAVITO (BOGOTÁ)

 
Recientemente, las mujeres que aprendieron a coser con máquinas industriales en el centro de desarrollo comunitario Casa Garavito de la CSP en Bogotá han conseguido un nuevo contrato de trabajo. Cada semana deben producir 250 batas desechables para el personal de una empresa de salud, para los agentes que realizan pruebas de Covid en la capital colombiana. En medio de las innumerables dificultades y sufrimiento que la pandemia está causando a tantas personas, este contrato es un alivio para las mujeres de nuestro centro y para sus familias, además de ser un modo concreto de colaborar en la lucha contra el coronavirus. Lo explicamos en el siguiente video.

https://www.youtube.com/watch?v=lEJsqIjJwRg&feature=youtu.be

 

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“LA TRISTEZA DEL ZELOTA”

Una nueva novela de Martí Colom

 

Recientemente la Editorial San Pablo de Madrid ha publicado una novela de Martí Colom, miembro de nuestra comunidad. Se titula “La tristeza del zelota”, y se trata de una ficción ambientada en el siglo I. La trama gira alrededor de la carta de Pablo de Tarso a Filemón: como es bien sabido, en esta carta, la más breve de las epístolas paulinas, el apóstol de los gentiles intercede ante Filemón por Onésimo, un esclavo huido a quien Pablo ha conocido en la cárcel. De lo que no tenemos ninguna constancia histórica es de lo que sucedió con la epístola una vez Pablo la dictó y algún escriba la consignó en el papiro. ¿Llegó a manos de Filemón? Si fue así, ¿obedeció éste la recomendación de Pablo, y perdonó a Onésimo? ¿O tal vez ignoró la carta y castigó a Onésimo, como mandaba la ley? ¿Qué papel jugaron en la historia los otros destinatarios de la carta, Apia y Arquipo?
 
Partiendo de estos interrogantes, Martí Colom construye un relato ágil y absorbente en el que plantea cómo, desde el mismo inicio de la iglesia, el evangelio ha sido para algunas personas liberador y fuente de vida, mientras que para otras se convertía en un pretexto para la intransigencia y el fanatismo. Así lo expresa en un momento de la novela Pablo de Tarso: «—Hay personas capaces de convertir las ideas más hermosas en una roca pesada, las verdades más aladas en un fardo insoportable. En sus manos, como si fueran alfareros torpes y ciegos, el barro más suave y puro, destinado a dar la más bella de las jarras, se deforma y acaba produciendo una piltrafa inservible».

https://libreria.sanpablo.es/libro/la-tristeza-del-zelota_206834

 

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SE CONSOLIDA LA PRESENCIA DE LA CSP EN BOGOTÁ

Con la llegada a Colombia del P. Michael Wolfe para trabajar en la parroquia La Resurrección

 

 

A mediados del pasado mes de octubre el P. Michael Wolfe se trasladó de la República Dominicana (donde terminó su labor como párroco de La Sagrada Familia de Sabana Yegua) a Bogotá, Colombia. Mike, sacerdote de la Arquidiócesis de Milwaukee y miembro de la Comunidad de San Pablo, llega a Bogotá para trabajar en la parroquia La Resurrección, del sur de la capital colombiana, junto con el P. Martí Colom. La CSP ha estado presente en La Resurrección desde 2016.
 
Ahora, con la llegada de Mike, la presencia de dos sacerdotes ayudará desarrollar mejor las tareas pastorales y de promoción humana que hemos venido llevando a cabo en los tres barrios que conforman el territorio parroquial, y que incluyen la celebración de los sacramentos en los tres centros de culto que tiene la parroquia, la organización de la pastoral y también los diversos proyectos sociales que se realizan en “Casa Garavito”, el centro de desarrollo comunitario de la CSP en el barrio El Pesebre.

 

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UN PROYECTO QUE VA SOBRE RUEDAS

La CSP realiza un proyecto de distribución de burras y carros para reducir el exceso de trabajo de las mujeres en las zonas rurales de Meki (Etiopía)

 

Recientemente hemos empezado, en Etiopía, un nuevo proyecto: consiste en la compra y distribución de cuarenta burras y carros para mujeres integrantes de los grupos de ahorros en la zona rural de Meki. El proyecto quiere facilitar y disminuir el exceso de trabajo de las mujeres, y al mismo tiempo ser una actividad generadora de ingresos.
 
Ahora son las burras quienes cargan, en sus carros, los productos del mercado, la leña y el agua, hacen más llevaderos los desplazamientos en la zona rural, y también generan ingresos a las mujeres al llevar bultos y personas los días de mercado en la ciudad de Meki (lo que sería una especie de minibús). Cuando las burras críen, la nueva cría se asignará a otra de las mujeres, para dar así continuidad al proyecto. Ya está seleccionado el nuevo grupo de cuarenta mujeres que en 2021 recibirán otras burras y carros. Nos alegramos mucho por todas ellas.

 

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EL AMOR DE DIOS NO SABE DE FRONTERAS: DE RACINE (WISCONSIN) A COCHABAMBA (BOLIVIA)

La pasada Cuaresma, en medio de la pandemia de la Covid-19, la parroquia de Saint Richard de Racine, Wisconsin, lideró un proyecto cuaresmal, junto con las parroquias de Saint Edward y Saint Patrick de la misma ciudad de Racine. La campaña de Cuaresma tenía por lema "El amor de Dios no sabe de fronteras". Las tres parroquias trabajaron juntas para apoyar a HALO, una organización que ayuda a las personas sin hogar en la ciudad de Racine, y a la Comunidad de San Pablo en Cochabamba, Bolivia. La parroquia de Saint Richard se comprometió a recaudar fondos que ayudasen a 20 familias del área rural de Independencia, en Cochabamba, a tener un baño completo con ducha caliente e inodoro en sus casas. Gracias a la generosidad de todos, Saint Richard pudo duplicar su objetivo. Ahora, 40 familias de la Cordillera de los Andes se beneficiarán de esta gran campaña. El siguiente video, narrado por Gemma Regales, miembro de la CSP y coordinadora del proyecto, detalla lo que ya se ha logrado. Esperamos que lo disfruten. https://youtu.be/VVnSev4QAeU

 

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INICIO DE CURSO DIFERENTE EN EL CENTRO SAN JOSÉ (MÉXICO)

 
El fenómeno del coronavirus ha afectado todas las dimensiones de la vida cotidiana de millones de personas en el mundo entero. Las consecuencias económicas, familiares y sociales son cada día más perceptibles. Desde el centro San José en el Ajusco (México) estuvimos trabajando con la comunidad durante los meses de confinamiento con un programa de apoyo alimenticio y actividades educativas a distancia para las niñas y niños en edades preescolar atendidos en el centro, con sus retos y problemas, ya que no todas las familias cuentan con medios para el seguimiento digital y a distancia. El centro estuvo trabajando de esta manera desde el inicio del confinamiento por la pandemia, a mediados de marzo, hasta terminar el curso escolar a finales de junio 2020.
 
Para el inicio del nuevo curso escolar 2020-2021, el equipo del centro San José, junto con los padres de familia, nos planteamos la necesidad de reabrir el centro para seguir con el buen desarrollo de los 115 niñas y niños inscritos. La idea es trabajar con ellos actividades educativas y reanudar el servicio de comedor comunitario de manera presencial escalonado, a un cupo del 40% de la capacidad del centro, y observando todas las medidas sanitarias de protección. Para organizar la manera de funcionar en esta nueva modalidad tuvimos reuniones con los padres de familia, y recibiendo todo su apoyo, al fin el pasado 31 de agosto reabrimos las puertas del centro para el inicio del nuevo curso.
 
Fue un inicio de curso muy diferente. Para empezar, estamos acostumbrados al manejo diario de más de 100 niños, y recibir ahora solamente una tercera parte hace el funcionamiento más ágil: se nota más calma y un orden inusual en los salones en comparación con trabajar con todo el grupo. De igual manera, la mayoría de los niños de nuevo ingreso notamos que se sienten más acogidos con un grupo pequeño, reciben más atención de la maestra y se sienten más cobijados en el grupo. El otro punto para destacar es que casi no hay faltas de asistencias, a no ser por enfermedad o algún asunto que lo impida, ya que los papás no quieren perder los únicos días que les toca asistir al centro. Están muy emocionados y agradecidos con el centro por esta iniciativa y todos albergan la esperanza de que pronto pasen los malos tiempos que estamos viviendo por la pandemia y poder volver a la normalidad.
 
Para esta nueva forma de funcionar, una de las medidas de prevención para la salud es el uso obligatorio de mascarillas, que es un reto muy grande para niños tan pequeños: se les pierden, los muerden o se olvidan de su uso, aunque estamos en todo momento intentando que se usen de forma correcta.
 
Las maestras están contentas con esta iniciativa, aunque tengan que poner más esfuerzo para lograr el óptimo aprendizaje en los niños. Aparte de las actividades que desarrollan con los pequeños en el centro, siguen trabajando a distancia con los papás enviando tareas, resolviendo dudas y teniendo citas de asesoría con ellos en los casos necesarios.
 
Los niños del centro San José están muy felices de poder volver a su hogar después de varios meses, aunque no entienden muy bien el por qué de la asistencia de manera escalonada, y algunos piden a sus maestras poder venir todos los días. Aun en estas circunstancias excepcionales, en el centro San José reciben una atención integral desde los 18 meses a 6 años que añade valor a sus vidas.

 

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LOS JORNALEROS DE LA VIÑA

 

Compartimos esta reflexión de Pablo Cirujeda sobre el evangelio del pasado domingo (Mateo 20, 1-16).

Esta sorprendente parábola de Jesús presenta una escena a todas luces inesperada, por no decir absurda: el propietario de una viña decide pagar con el mismo jornal a aquellos trabajadores que apenas se incorporaron al trabajo en la última hora, como a los que trabajaron media jornada, y a los que se emplearon a fondo de sol a sol. La indignación es previsible y lógica, pues el actuar del propietario de la viña es manifiestamente injusto.

Esta parábola, como pocas, manifiesta la naturaleza amorosa y misericordiosa de Dios, que solamente nos ha sido revelada en toda su radicalidad por el mismo Jesús, por sus enseñanzas, y por su obrar. ¡Dios no es justo! Sino misericordioso…es decir, ante su presencia, no hay méritos ni logros que valgan, y nadie puede exigir ni arrogarse derechos adquiridos frente al Dios que es Amor.

Lo único que valora Dios de sus hijos e hijas es que, tarde o temprano, con prontitud o a deshora, hayan querido sumarse a la obra de su Reinado, y se hayan incorporado al trabajo de la viña, es decir, al cuidado de su creación, en especial de los seres humanos, que son sus criaturas preferidas.

Como menciona Isaías en la primera lectura, los pensamientos de Dios no son los nuestros. Con frecuencia, nuestra tendencia es acomodar a Dios a nuestra medida, en vez de configurar nuestra vida a la medida de Dios. Pero Jesús presenta el pensamiento de Dios nítidamente: los últimos serán los primeros.

¿Está mi vida dedicada al cuidado de la obra divina? ¿Siento que ya es tarde, o que yo no merezco formar parte de este proyecto? ¿He pensado que podría no ser bien recibido entre aquellos que reconoce como hijos suyos?

Para Dios, nunca es tarde, y nada es poco. Dios nos espera, hasta el último suspiro. A cada uno de nosotros.

 

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SETENTA VECES SIETE: DEL ACTO A LA ACTITUD

Este pasado domingo leímos en las eucaristías el pasaje del evangelio de Mateo en el que Pedro pregunta a Jesús si hay que perdonar siete veces a quien nos ha ofendido (Mt 18, 21-35). Hay estudios sobre la Palestina del siglo I que nos explican que, en aquella época, algunos maestros de la fe judía sugerían que un buen israelita debía perdonar tres veces a quien lo hubiese injuriado. Pedro intuyó que, a Jesús, siempre interesado en la misericordia y la reconciliación, eso de las tres veces le parecería muy poco, insuficiente. De modo que se adelanta, toma la palabra, y sugiere algo que, a su modo de ver, le valdrá el elogio del Señor: doblar las tres veces recomendadas y, por si acaso, añadir una más: siete. A buen seguro que Jesús le responderá: «¡Muy bien, Pedro querido! ¡Claro que sí, siete veces! ¡Tú sí me entiendes!»
 
Todos conocemos la réplica de Jesús, que sin duda dejó patidifuso al bueno de Pedro: «No te digo siete, sino setenta veces siete».
 
¿Cuál es la diferencia entre la mentalidad expresada por Pedro y la de Jesús? Para el primero, el perdón era un acto puntual. Un acto que podía repetirse, pero que, por mucho que se llevase a cabo varias veces, todavía se podía contar (este es el sentido de las siete veces de Pedro). La respuesta de Jesús indica que el perdón debería ser, en nosotros, no un acto, sino una actitud: las setenta veces siete (es decir, siempre). O sea, nuestra forma normal de reaccionar ante la ofensa recibida.
 
Esta diferencia no es menor, porque un acto puntual no nos define. Yo puedo mentir una vez, y eso no me convertirá en un mentiroso. O puedo haber tenido una buena idea un día, y ello no me convertirá en un genio. Una actitud, en cambio, sí define qué clase de persona somos. Alguien que se levanta todos los días con una nueva idea original en la cabeza es un genio, y alguien que miente cada dos por tres es un mentiroso. Lo que Jesús nos propone, en definitiva, es que la capacidad para perdonar a los demás sea aquello que nos defina. Que el perdón sea, por decirlo así, nuestro documento de identidad, la expresión más genuina de nuestro carácter.
 
A nivel espiritual hay, por supuesto, una razón de peso para intentar que, en nosotros, perdonar no sea un acto (puntual) sino una actitud: y es que, quien no sepa hacer un hábito del perdón, no entenderá a Dios. A quien viva instalado en el resentimiento, en el agravio, en el rencor, el Padre Misericordioso de Jesús le parecerá un sinsentido, un Dios in-creíble (en el que, literalmente, no se puede creer), un ser ridículo y debilucho. Inversamente, aprender a perdonar es, con toda certeza, lo que más puede acercarnos a una mejor comprensión del Padre bondadoso que Jesús nos anunció.

 

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RELEVO EN LA PARROQUIA LA SAGRADA FAMILIA DE SABANA YEGUA (REPÚBLICA DOMINICANA)

 
De izquierda a derecha: Javier Guativa, Mike Wolfe, Mons. José Grullón y Thomas Naidu

 

El pasado 5 de septiembre tuvo lugar en Sabana Yegua la toma de posesión del nuevo párroco de La Sagrada Familia, P. Javier Guativa, y del nuevo vicario, P. Thomas Naidu, con la presencia de Mons. José Grullón, obispo de San Juan de la Maguana. Al mismo tiempo, se despidió de la comunidad parroquial el P. Michael Wolfe, que ha estado al cargo de esta parroquia desde junio de 2019.
 
Javier y Mike pertenecen a la Comunidad de San Pablo, y en breve Mike viajará a Colombia, donde formará equipo con Martí Colom en la Parroquia La Resurrección, ubicada en el sur de Bogotá. Javier, por su parte, ha trabajado nueve años como sacerdote en distintas parroquias de Milwaukee, y ahora estrena nueva etapa al frente de La Sagrada Familia. Asimismo, el Padre Thomas Naidu, originario de la India y con 16 años de sacerdocio, ha desempeñado su ministerio pastoral en la Archidiócesis de Milwaukee en los últimos cuatro años. Javier y Thomas trabajarán en equipo con el grupo de seglares miembros de la Comunidad de San Pablo que desde hace años desarrolla su labor en Sabana Yegua y comunidades aledañas.
 
Este pasado fin de semana la comunidad parroquial dio una cálida bienvenida a los dos nuevos sacerdotes y despidió con agradecimiento al P. Mike, deseándole muchas bendiciones en su nueva etapa.

 

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