general

SE CONSOLIDA LA PRESENCIA DE LA CSP EN BOGOTÁ

Con la llegada a Colombia del P. Michael Wolfe para trabajar en la parroquia La Resurrección

 

 

A mediados del pasado mes de octubre el P. Michael Wolfe se trasladó de la República Dominicana (donde terminó su labor como párroco de La Sagrada Familia de Sabana Yegua) a Bogotá, Colombia. Mike, sacerdote de la Arquidiócesis de Milwaukee y miembro de la Comunidad de San Pablo, llega a Bogotá para trabajar en la parroquia La Resurrección, del sur de la capital colombiana, junto con el P. Martí Colom. La CSP ha estado presente en La Resurrección desde 2016.
 
Ahora, con la llegada de Mike, la presencia de dos sacerdotes ayudará desarrollar mejor las tareas pastorales y de promoción humana que hemos venido llevando a cabo en los tres barrios que conforman el territorio parroquial, y que incluyen la celebración de los sacramentos en los tres centros de culto que tiene la parroquia, la organización de la pastoral y también los diversos proyectos sociales que se realizan en “Casa Garavito”, el centro de desarrollo comunitario de la CSP en el barrio El Pesebre.

 

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UN PROYECTO QUE VA SOBRE RUEDAS

La CSP realiza un proyecto de distribución de burras y carros para reducir el exceso de trabajo de las mujeres en las zonas rurales de Meki (Etiopía)

 

Recientemente hemos empezado, en Etiopía, un nuevo proyecto: consiste en la compra y distribución de cuarenta burras y carros para mujeres integrantes de los grupos de ahorros en la zona rural de Meki. El proyecto quiere facilitar y disminuir el exceso de trabajo de las mujeres, y al mismo tiempo ser una actividad generadora de ingresos.
 
Ahora son las burras quienes cargan, en sus carros, los productos del mercado, la leña y el agua, hacen más llevaderos los desplazamientos en la zona rural, y también generan ingresos a las mujeres al llevar bultos y personas los días de mercado en la ciudad de Meki (lo que sería una especie de minibús). Cuando las burras críen, la nueva cría se asignará a otra de las mujeres, para dar así continuidad al proyecto. Ya está seleccionado el nuevo grupo de cuarenta mujeres que en 2021 recibirán otras burras y carros. Nos alegramos mucho por todas ellas.

 

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EL AMOR DE DIOS NO SABE DE FRONTERAS: DE RACINE (WISCONSIN) A COCHABAMBA (BOLIVIA)

La pasada Cuaresma, en medio de la pandemia de la Covid-19, la parroquia de Saint Richard de Racine, Wisconsin, lideró un proyecto cuaresmal, junto con las parroquias de Saint Edward y Saint Patrick de la misma ciudad de Racine. La campaña de Cuaresma tenía por lema "El amor de Dios no sabe de fronteras". Las tres parroquias trabajaron juntas para apoyar a HALO, una organización que ayuda a las personas sin hogar en la ciudad de Racine, y a la Comunidad de San Pablo en Cochabamba, Bolivia. La parroquia de Saint Richard se comprometió a recaudar fondos que ayudasen a 20 familias del área rural de Independencia, en Cochabamba, a tener un baño completo con ducha caliente e inodoro en sus casas. Gracias a la generosidad de todos, Saint Richard pudo duplicar su objetivo. Ahora, 40 familias de la Cordillera de los Andes se beneficiarán de esta gran campaña. El siguiente video, narrado por Gemma Regales, miembro de la CSP y coordinadora del proyecto, detalla lo que ya se ha logrado. Esperamos que lo disfruten. https://youtu.be/VVnSev4QAeU

 

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INICIO DE CURSO DIFERENTE EN EL CENTRO SAN JOSÉ (MÉXICO)

 
El fenómeno del coronavirus ha afectado todas las dimensiones de la vida cotidiana de millones de personas en el mundo entero. Las consecuencias económicas, familiares y sociales son cada día más perceptibles. Desde el centro San José en el Ajusco (México) estuvimos trabajando con la comunidad durante los meses de confinamiento con un programa de apoyo alimenticio y actividades educativas a distancia para las niñas y niños en edades preescolar atendidos en el centro, con sus retos y problemas, ya que no todas las familias cuentan con medios para el seguimiento digital y a distancia. El centro estuvo trabajando de esta manera desde el inicio del confinamiento por la pandemia, a mediados de marzo, hasta terminar el curso escolar a finales de junio 2020.
 
Para el inicio del nuevo curso escolar 2020-2021, el equipo del centro San José, junto con los padres de familia, nos planteamos la necesidad de reabrir el centro para seguir con el buen desarrollo de los 115 niñas y niños inscritos. La idea es trabajar con ellos actividades educativas y reanudar el servicio de comedor comunitario de manera presencial escalonado, a un cupo del 40% de la capacidad del centro, y observando todas las medidas sanitarias de protección. Para organizar la manera de funcionar en esta nueva modalidad tuvimos reuniones con los padres de familia, y recibiendo todo su apoyo, al fin el pasado 31 de agosto reabrimos las puertas del centro para el inicio del nuevo curso.
 
Fue un inicio de curso muy diferente. Para empezar, estamos acostumbrados al manejo diario de más de 100 niños, y recibir ahora solamente una tercera parte hace el funcionamiento más ágil: se nota más calma y un orden inusual en los salones en comparación con trabajar con todo el grupo. De igual manera, la mayoría de los niños de nuevo ingreso notamos que se sienten más acogidos con un grupo pequeño, reciben más atención de la maestra y se sienten más cobijados en el grupo. El otro punto para destacar es que casi no hay faltas de asistencias, a no ser por enfermedad o algún asunto que lo impida, ya que los papás no quieren perder los únicos días que les toca asistir al centro. Están muy emocionados y agradecidos con el centro por esta iniciativa y todos albergan la esperanza de que pronto pasen los malos tiempos que estamos viviendo por la pandemia y poder volver a la normalidad.
 
Para esta nueva forma de funcionar, una de las medidas de prevención para la salud es el uso obligatorio de mascarillas, que es un reto muy grande para niños tan pequeños: se les pierden, los muerden o se olvidan de su uso, aunque estamos en todo momento intentando que se usen de forma correcta.
 
Las maestras están contentas con esta iniciativa, aunque tengan que poner más esfuerzo para lograr el óptimo aprendizaje en los niños. Aparte de las actividades que desarrollan con los pequeños en el centro, siguen trabajando a distancia con los papás enviando tareas, resolviendo dudas y teniendo citas de asesoría con ellos en los casos necesarios.
 
Los niños del centro San José están muy felices de poder volver a su hogar después de varios meses, aunque no entienden muy bien el por qué de la asistencia de manera escalonada, y algunos piden a sus maestras poder venir todos los días. Aun en estas circunstancias excepcionales, en el centro San José reciben una atención integral desde los 18 meses a 6 años que añade valor a sus vidas.

 

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RELEVO EN LA PARROQUIA LA SAGRADA FAMILIA DE SABANA YEGUA (REPÚBLICA DOMINICANA)

 
De izquierda a derecha: Javier Guativa, Mike Wolfe, Mons. José Grullón y Thomas Naidu

 

El pasado 5 de septiembre tuvo lugar en Sabana Yegua la toma de posesión del nuevo párroco de La Sagrada Familia, P. Javier Guativa, y del nuevo vicario, P. Thomas Naidu, con la presencia de Mons. José Grullón, obispo de San Juan de la Maguana. Al mismo tiempo, se despidió de la comunidad parroquial el P. Michael Wolfe, que ha estado al cargo de esta parroquia desde junio de 2019.
 
Javier y Mike pertenecen a la Comunidad de San Pablo, y en breve Mike viajará a Colombia, donde formará equipo con Martí Colom en la Parroquia La Resurrección, ubicada en el sur de Bogotá. Javier, por su parte, ha trabajado nueve años como sacerdote en distintas parroquias de Milwaukee, y ahora estrena nueva etapa al frente de La Sagrada Familia. Asimismo, el Padre Thomas Naidu, originario de la India y con 16 años de sacerdocio, ha desempeñado su ministerio pastoral en la Archidiócesis de Milwaukee en los últimos cuatro años. Javier y Thomas trabajarán en equipo con el grupo de seglares miembros de la Comunidad de San Pablo que desde hace años desarrolla su labor en Sabana Yegua y comunidades aledañas.
 
Este pasado fin de semana la comunidad parroquial dio una cálida bienvenida a los dos nuevos sacerdotes y despidió con agradecimiento al P. Mike, deseándole muchas bendiciones en su nueva etapa.

 

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CEREMONIA DE CANDIDATURA AL PRESBITERADO

 

 
El pasado domingo, 16 de agosto, el Arzobispo de Milwaukee presidió la Eucaristía en la que diez seminaristas, que empezarán este curso su primer año de teología en el Seminario Arquidiocesano de Saint Frances de Sales, fueron aceptados como candidatos oficiales al presbiterado. Dos de ellos, Dennis Beltré y Denny Jacob, son miembros de la Comunidad de San Pablo. Si Dios quiere, serán ordenados sacerdotes dentro de cuatro años, cuando terminen sus estudios teológicos. ¡Pidamos por todos ellos!

 

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¿QUIÉN ES EL RICO?

Reflexión del Padre Mike Ignaszak en su visita a Sabana Yegua

 

Hace unos meses el P. Mike Ignaszak, párroco de San Juan Pablo II en Milwaukee, visitó la Parroquia Sagrada Familia en Sabana Yegua, República Dominicana y aquí compartimos una reflexión basada en la homilía que dio en la pequeña capilla de Km. 8 un día antes de partir, sobre la lectura del evangelio del día.
 
La historia de Lázaro y el hombre rico siempre me obliga a reflexionar sobre mi vida. Me hace reconocer algo que me incomoda: a saber, que, en muchos sentidos, soy rico. Cuando era niño pensaba que mi familia no era pobre, pero que en modo alguno era rica. Mi padre trabajaba duro para mantenernos y, a veces, mi madre también lo hacía. Yo sabía que había personas que tenían mucho más que nosotros. Ahora me doy cuenta de que siempre he sido una de las personas más ricas del mundo. Por supuesto, hay quienes tienen muchas más cosas materiales y muchísimo más dinero que yo, pero nunca he conocido el hambre y nunca me han faltado las cosas básicas. Incluso después de que mi padre muriera cuando yo tenía once años, mi madre se fue a trabajar y pudo mantenernos, a sus hijos. En comparación con muchas personas del mundo que tienen mucho menos que yo, soy rico. Y resulta difícil estar en esa posición, de rico, y leer este Evangelio.
 
Cuando rezo con las lecturas tengo que redefinir la riqueza. Y ahora que tengo la oportunidad de predicar, mientras visito su hermosa parroquia, he aprendido a ver las riquezas de una manera nueva. Su comunidad ha sido muy bendecida, son una bendición para mí y para todos los que los visitan. Durante esta semana y media he conocido verdaderas riquezas en situaciones difíciles. Personas que viven día a día de la tierra han compartido generosamente conmigo; algunos que viven de una forma humilde me han mostrado una gran alegría. Con demasiada frecuencia, cuando tenemos más, queremos más. A menudo, cuando tenemos suerte, queremos más suerte. Cuando damos las cosas por sentadas, podemos sentirnos con derecho a gozar de privilegios que a otros les son negados. Ustedes me han enseñado que las verdaderas riquezas provienen de ser bendecidos por Dios. Su comunidad es bendecida y es una bendición para los demás. Doy gracias al Señor por el tiempo que he pasado con ustedes, y porque esto me ha cambiado.
 
Ahora estoy orgulloso de ser rico, pero no de lo material. Estoy orgulloso de ser rico en las bendiciones que Dios me ha dado a través de ustedes. Me han enseñado que el corazón de la verdadera riqueza está en reconocer que has sido bendecido. La riqueza material no tiene nada que ver con eso. Lo que nos hace a todos verdaderamente ricos es simplemente esa alegría de vivir, de saber que Dios está con nosotros. Les agradezco este ejemplo que me han dado, su hospitalidad, su calidez y su generosidad. Les agradezco su paciencia con mi español en las conversaciones y los cálidos saludos que me han dado en las calles.
 
Al contrario del evangelio de Lázaro y el rico y el gran abismo que los separa, en mi caso he podido cruzar la gran distancia que separa Sabana Yegua y Milwaukee. Ahora regreso a mi parroquia, a San Juan Pablo II, y les diré a mis hermanos y hermanas lo hermosos y bendecidos que son nuestros hermanos y hermanas en La Sagrada Familia.
 
Esta peregrinación cuaresmal me ha ayudado a conocerlos a ustedes y a aprender mucho acerca de su maravilloso país y la fuerza de su fe. Estas riquezas no están en una cuenta bancaria, pero valen mucho más que el oro. En este sentido, han hecho que este pobre hombre sea ahora rico, al ser bendecido por ustedes.

 

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DAR DE COMER AL HAMBRIENTO

En cada uno de los países en los que estamos presentes, de distintas maneras, estamos siendo testigos de las consecuencias económicas y sociales de la pandemia por el nuevo coronavirus, como el hambre, el desempleo, o el incremento de los conflictos familiares y domésticos. En la Ciudad de México, en la que estamos trabajando tanto con el proyecto comunitario del centro de desarrollo infantil “San José” como en la parroquia Nuestra Señora del Rosario, de la que Pablo Cirujeda es el rector, hemos impulsado y coordinado diferentes iniciativas para paliar los efectos de esta crisis, mediante el reparto de despensas a familias vulnerables, y el apoyo con ropa, enseres, libros, medicamentos, etc., a numerosas personas que se están quedando sin recursos para cubrir sus necesidades básicas.

Entre todas estas iniciativas, en la mencionada parroquia, unos laicos señalaron una necesidad concreta que habían identificado alrededor del Metro Observatorio: en la terminal de autobuses cercana se suelen congregar jornaleros de la construcción, ya que sirve como punto de contratación para el empleo temporal. Debido al parón económico, decenas de personas malviven ahora en la terminal, esperando un trabajo que no llega, mientras no tienen ingresos para cubrir siquiera su comida diaria, ni mucho menos una vivienda, pues se trata de trabajadores foráneos que acuden a la Ciudad de México de otros estados en búsqueda de un sustento para sus familias.

A principios de junio empezamos a preparar comida para esta población, y ofrecerla al mediodía en la terminal de autobuses: cien comidas guisadas, acompañadas de agua y tortillas, eran entregadas en apenas veinte minutos y consumidas por personas hambrientas y agradecidas por la oportunidad de llenar su estómago en medio de la crisis. Desde entonces hemos repetido la iniciativa dos veces por semana, los martes y los jueves, y hemos aumentado a 130 comidas, habiendo alcanzado ya las 1.500. Varias parroquias de la zona se han sumado a esta iniciativa, colaborando con comida o voluntarios para darle continuidad a este proyecto. Tampoco han faltado las donaciones de alimentos por parte de personas e instituciones que han querido apoyar al equipo parroquial que sigue preparando, con ilusión y cariño, cada martes y jueves la comida para los jornaleros desempleados de la Central Camionera Poniente de Observatorio en la Ciudad de México.

Mientras siga la necesidad, el equipo se ha comprometido a continuar con este proyecto y ofrecerle de comer al hambriento, mientras experimentamos la enorme satisfacción del agradecimiento de aquellos que se han quedado completamente desamparados en el contexto de la crisis que estamos viviendo.

 

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LAS BIENAVENTURANZAS: HOJA DE RUTA PARA LA RESURRECCIÓN

 

 
En un artículo publicado en abril de Vida Nueva (una revista católica de España), el Papa Francisco escribió sobre la necesidad y la urgencia de crear un “Plan para la Resurrección”. Haciendo referencia a María Magdalena y a la otra María que encuentran la tumba vacía, con la gran piedra apartada a un lado, el Papa dice que nos encontramos en una situación en la que nos podemos hacer la misma pregunta que las mujeres se hicieron cuando estaban en camino a la tumba: “¿Quién nos correrá la piedra del sepulcro?” (Mc 16, 3).  Francisco comenta que "es la pesantez de la piedra del sepulcro lo que se impone ante le futuro y que amenaza, con su realismo, sepultar toda esperanza”. Pero las mujeres “frente a las dudas, el sufrimiento, la perplejidad antes la situación, e incluso el miedo… fueron capaces de ponerse en movimiento y no dejarse paralizar por lo que estaba aconteciendo”.
 
Así llegan al sepulcro, “en medio se sus ocupaciones y preocupaciones”, y no se dan cuenta que “la piedra ya había sido apartada”, y “solo una noticia desbordante era capaz de romper el círculo que les impedía ver que la piedra ya había sido corrida”. No está aquí. Ha resucitado.
 
El Papa Francisco propone que la crisis internacional presentada por el nuevo coronavirus es un “momento favorable” para imaginar con creatividad las posibilidades de renovar nuestras estructuras y organizaciones sociales. Iluminados por el evangelio e inspirados por el Espíritu Santo, podemos ver en este momento histórico la importancia de “unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral” (citando su Laudato Sí, n. 13). Algo que hemos aprendido en esta pandemia es que “nadie se salva solo”. Si bien esto se refleja en las Escrituras y en las enseñanzas de la Iglesia, hoy lo estamos viviendo de manera directa, con la necesidad de esfuerzos al nivel global para frenar la propagación de la COVID-19.
 
Es precisamente en este momento de organizar una “nueva normalidad” que Francisco ve la oportunidad para que seamos intencionales con respecto a cómo nos relacionamos unos con otros y cómo construir una economía y sociedad mundial que supere lo que él considera la “globalización de la indiferencia”. Es decir, podemos ser intencionales acerca de lo que es la “nueva normalidad” y, en lugar de simplemente volver a lo que era, preferir tener una red socioeconómica basada en valores sociales y religiosos que protejan la dignidad de la persona humana, en lugar de ver a una persona como “algo” que puede ser explotado como trabajador, o hasta como consumidor.
 
Jesús nos da una guía clara de cómo construir tal sociedad en los valores presentados en las Bienaventuranzas. En mayo, Pablo Cirujeda, sacerdote del CSP que trabaja en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario en la Ciudad de México, reflexionó en este mismo blog sobre las bienaventuranzas como “una hoja de ruta en tiempos de la pandemia”. Decía Pablo que “las bienaventuranzas no contienen una promesa vacía de un consuelo futuro, ni una invitación a la resignación ante el sufrimiento presente. Antes bien, son una invitación activa a trabajar por remediar las causas del sufrimiento humano, ahora y aquí”.
 
Las noticias internacionales han explicado cómo la pandemia está afectando con mucha fuerza a México, especialmente su capital. Los miembros del CSP presentes allí (Pablo, Sarah y Àngels) han estado ocupados ayudando a las familias en la parroquia y en nuestro Centro de San José.
 
Un complemento edificante y hermoso a estos esfuerzos ha sido el mural basado en las bienaventuranzas que la parroquia ha pintado en una de sus paredes. “En realidad había estado planeando el proyecto mural desde septiembre”, dijo Pablo, “pero el artista con el que estaba trabajando no pudo continuar entonces. Ahora pude encontrar a alguien más para el proyecto, y creo que fue el momento perfecto para hacerlo, justo en medio de la crisis”.
 
Tenemos una oportunidad única, quizás la única en muchísimo tiempo, para reconstruir, resucitar como sociedad, resucitando como un mundo más fuerte y más justo después de la pandemia. La hoja de ruta son, como siempre lo han sido, los valores de esperanza y justicia presentados en las bienaventuranzas. “Espero”, dijo el Papa Francisco sobre nuestro momento actual, “que descubramos que tenemos en nosotros los anticuerpos necesarios de justicia, caridad y solidaridad”.
 
Aquí puedes ver un vídeo de la pintura del mural en México: https://youtu.be/-aarTHImiLM. Si quieres apoyar los esfuerzos de la CSP en sus esfuerzos relacionados con el COVID-19, ver nuestra página http://www.csp-covid19.com.

 

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“ESPERANZA”

 
La Editorial San Pablo de Madrid ha publicado recientemente el ensayo “Esperanza”, de Martí Colom, miembro de nuestra Comunidad de San Pablo y colaborador habitual de este blog. El libro aparece en la colección “Adentro”, y es una meditación sobre las raíces y naturaleza de la esperanza, sobre lo que ella puede aportar a nuestro caminar personal y colectivo, y sobre el papel que ha jugado en la historia. El texto también se plantea cuál es la esperanza propia de los cristianos, y en concreto qué esperanza movía a Jesús: qué esperanza palpita en los evangelios. Finalmente, el autor expone la íntima relación entre la esperanza y la solidaridad, concluyendo que allí donde no hay la primera es muy difícil que crezca la segunda: la esperanza es el mejor fermento posible de la solidaridad, de esta solidaridad que hoy el mundo necesita con absoluta urgencia para salir adelante y superar las diferencias abismales entre ricos y pobres que lo hieren.
 
¡Enhorabuena, Martí, por la publicación de este libro!

https://www.youtube.com/watch?v=eY8xiamoQ6Q&feature=share&fbclid=IwAR1Y5BqEO0rRRUoBGhFCd969OEAz8aET3a-H7Hd__G9mPJ4VuVfiNdfw5cY

 

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