El arzobispo emérito de Cochabamba, con una vida de servicio a la iglesia, recibe un merecido reconocimiento
En la celebración de dicho reconocimiento el alcalde de Cochabamba, el Señor José María Leyes, describió a Mons. Solari como el “padre espiritual de los cochabambinos”: «Monseñor Tito ha sido un padre porque ha sabido enseñar a su rebaño (…) pero también ha sido un padre en momentos duros de la historia de Cochabamba», dijo.
En el evento conmemorativo, el arzobispo emérito, natural de Italia, afirmó: «En la vida es algo que me ha costado asumir; pero, cuando me tocó dejar mi parroquia, sentía que el corazón se me rompía: ahí comprendí que era un sentimiento paterno».
Monseñor promovió múltiples obras durante sus años como pastor al frente de la Arquidiócesis de Cochabamba; entre ellas cabe destacar los hogares para niños y adolescentes en situación de calle, como la Casa San José, fundada en 2004, que inició la Comunidad de San Pablo a petición del arzobispo. Los niños de la calle siempre han sido una de las mayores preocupaciones de Monseñor Tito.


