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Miércoles 25 Febrero 2026


Desde la República Dominicana, Dolores Puértolas nos envía la siguiente noticia.

 
 

En este 2026, un año más nos visitó un equipo de voluntarios de los EE. UU., en especial de la Parroquia de Saint Mary’s en Kenosha (Wisconsin), para realizar la campaña oftalmológica anual. En esta ocasión eran 23 personas, a los que se unieron un grupo de 10 voluntarios de nuestra parroquia de Sabana Yegua y miembros del Club de Leones local, así como dos optometristas dominicanos.
 
Una vez más, la campaña fue un éxito. A pesar de que algunos voluntarios llegaron dos días más tarde por culpa del temporal que hubo en los EE. UU. y las subsiguientes cancelaciones de vuelos, se pudo realizar el operativo, del martes 27 al sábado 31 de enero. Se realizaron revisiones médicas a 877 personas y se donaron gotas oculares y lentes según las necesidades. Los casos más graves tendrán seguimiento en nuestra zona.
 
Damos las gracias a todas las personas que desinteresadamente participaron en esta campaña y que ayudaron a preservar la vista de muchísimas personas de Sabana Yegua y los pueblos aledaños.


 

Miércoles 18 Febrero 2026

 


Hoy empezamos la Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza, y, durante la misa, en el momento de que se nos marca la frente con la cruz de ceniza, el ministro nos dice: «Conviértete, y cree en el Evangelio». Es una frase que resume bastante bien el espíritu de este tiempo cuaresmal.

Sin embargo, me gustaría pensarla al revés. Decimos «Conviértete», como si eso fuese lo primero. Y entonces hay que empezar tomando consciencia de nuestros pecados, de todo lo que hacemos mal, de todo aquello de lo que nos sentimos culpables… y después, cuando ya hemos limpiado la casa interior y la tenemos a punto, reluciente como una patena, entonces nos fijamos en que hay un Evangelio en el que Jesús nos propone creer. Tal vez sería mejor pensar el proceso al revés: «Cree en el Evangelio y (en consecuencia) conviértete». Es decir, lo primero es que quedemos deslumbrados, encantados, fascinados, felices porque hemos oído una buena noticia, porque Jesús nos regaló el Evangelio de un Dios que nos ama, que camina a nuestro lado, que ha puesto su espíritu en nosotros y que no nos pasará cuentas, porque es el padre misericordioso del hijo pródigo. Primero, pues, cree en el Evangelio. Y después, como consecuencia, conviértete.

La conversión, entonces, ya no es un ejercicio sombrío y penoso, un fustigarnos a nosotros mismos con saña, abrumados por la culpa, que nos obliga a pasar lista de todo lo que hacemos mal y a revivir nuestros pecados del pasado… es otra cosa. Reconozco que no soy perfecto o perfecta, claro que sí, pero creo en el Evangelio: creo que la vida es hermosa y merece ser vivida, creo que Dios no se olvida de los más pobres, creo que es mejor estar del lado de los que sufren que del de los que hacen sufrir, creo que hay un Dios que nos ama locamente… y porque creo todo esto, y que todo esto dará sentido y plenitud a mi vida, entonces corrijo aquellas actitudes y opciones de fondo que contradicen el Evangelio y que me impiden vivirlo plenamente. Creer en el Evangelio nos indica cuál tiene que ser nuestra conversión. Ojalá vivamos así este inicio de la Cuaresma.


 

Miércoles 24 Diciembre 2025

Desde Bolivia, Colombia, México, la República Dominicana, Etiopía, España y los Estados Unidos los miembros de la Comunidad de San Pablo les deseamos una MUY FELIZ NAVIDAD!

 


Que el Príncipe de la Paz nazca hoy en nuestros corazones y en el mundo entero.





 

Viernes 28 Noviembre 2025
 


Este domingo comenzamos el tiempo de Adviento, y en las lecturas escucharemos a san Pablo diciéndonos «es hora de que despertemos del sueño» (Rom 13,11) y a Jesús reiterando el mismo mensaje: «Estad en vela» (Mt 24,42).
 
Con estas dos llamadas, tan similares, entramos de lleno en el espíritu del Adviento. Un tiempo, pues, para despertar, para estar atentos, para otear el horizonte e ir percibiendo en él los signos de la presencia de Dios que ya llega, y que nos nacerá en Navidad. Adviento también es un tiempo para identificar los boquetes de los que Jesús habla en el mismo pasaje: brechas por donde se nos puede ir el ánimo y los buenos propósitos, el deseo de ser buenas personas y de intentar vivir según el Evangelio.
 
En estos tiempos, en que vivimos inmersos en la revolución digital, quizá una analogía con la tecnología pueda servir para mostrar en qué consiste el tiempo que ahora empezamos. Sabemos que de vez en cuando hay que reiniciar un ordenador, o un teléfono. Hacerles un reset, o resetearlos, como decimos (usando un neologismo a partir del original inglés). Pues bien, a veces las personas también necesitamos un reset, y el Adviento nos da la oportunidad para implementarlo.
 
Reiniciamos el ordenador porque hay algo que no está funcionando bien: en el sistema persiste algún hábito dañino, un error que se ha quedado allí, molestando, y que debe ser subsanado. Y también reiniciamos el ordenador para acceder a actualizaciones que ahora están disponibles y que, una vez incorporadas al sistema, permitirán que todo funcione mejor.
 
Para reiniciar el ordenador hay que apagarlo. Lo mismo nosotros. De vez en cuando toca «apagar el sistema» en el sentido de acallar tantos ruidos que nos ensordecen, que nos llegan de todas partes y que no nos dejan pensar. Hay mucho ruido en la política, en las redes sociales, en las tertulias televisivas, y también hay ruidos que surgen de nuestro interior en forma de viejos rencores, de enemistades, de heridas abiertas que no hemos podido o sabido cerrar… son ruidos que nos llevan a acumular tensiones, ansiedad, agravios, perplejidades, angustia.
 
En Adviento, empecemos por apagar el equipo. Uno de los protagonistas de este tiempo es Juan el Bautista, que se fue al desierto: es decir, se alejó del ruido. De Juan podemos aprender su opción por negarse a vivir en medio de un torbellino de actividad, tragando información y ruidos sin parar, y sin tiempo para procesarlos. En el desierto, Juan ofrecerá un mensaje claro y novedoso porque porque ha sabido alejarse del ruido, y pensar, y comprender lo que Dios quiere de él.
 
Y, entonces, en Adviento, después de apagar el sistema, volvamos a prenderlo… con otra actitud. Podemos identificar qué funcionaba mal en nosotros: qué hábitos malsanos nos estaban molestando. Quizá habíamos entrado en un ciclo de negatividad y de pesimismo. Quizá habíamos empezado a beber demasiado, o a perder el tiempo en otras actividades que no nos aportaban nada positivo. Quizá habíamos empezado a inflamar un conflicto con alguien, a cultivar un odio, un rencor, que iban en augmento. En Adviento nos disponemos a reiniciar el sistema, nuestra vida, de cero, sin esos hábitos perniciosos.
 
Y, en Adviento, al prendernos de nuevo —al despertar—, también buscamos nuevas actualizaciones: nos disponemos a mirar a los demás con ojos nuevos, a iniciar hábitos más saludables. Nos disponemos a ver qué recursos existen a nuestro alcance, que hasta ahora no estábamos viendo o utilizando: personas a las que deberíamos escuchar un poco más, lecturas que podrían iluminarnos, acciones solidarias con los más pobres, que fortalecerán nuestra fe. Todo eso puede ser Adviento: un verdadero reset del corazón.


 

Viernes 12 Septiembre 2025
 

 
Desde hace ya varios meses está en marcha la construcción de la ampliación de nuestro Centro de Salud parroquial en Sabana Yegua.

El centro actual, que ya tiene casi cuarenta años de existencia, ofrecía desde hace tiempo los servicios de consulta general, odontología, laboratorio, farmacia y optometría. En los últimos tiempos hemos agregado a dichos servicios los de consultas de ginecología, sonografía, pediatría y medicina interna.

Con todo ello, el centro se ha ido quedando pequeño. En consecuencia, se tomó la decisión de levantar un nuevo edificio en el terreno de la parroquia. Con esta construcción cumpliremos nuestro sueño de tener un centro médico adecuado con varias especialidades, lo cual es una gran necesidad en el territorio parroquial de “La Sagrada Familia”, que tiene una población de 30,000 personas. También se trasladará allí nuestro centro de fisioterapia (que hoy se desarrolla en otro edificio), ampliando su equipamiento.

Todos estos servicios, orientados a la población más vulnerable, evitarán que los pacientes se tengan que trasladar al hospital público de Azua, que siempre está muy congestionado. En Sabana Yegua tendrán un servicio de calidad, a cargo de la Iglesia.

Agradecemos las donaciones de la Archidiócesis de Milwaukee, a través de sus instituciones y parroquias, y a muchos amigos colaboradores que con su generosidad van haciendo posible este proyecto. ¡En pocos meses les contaremos acerca de la inauguración del nuevo centro de salud!



 

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